21/06/2014 | Cartas al director  
 
Opinión: “Tres años en blanco para Almuñécar”. Por Ángel Ortega Fernández
 
 


Han pasado tres años desde que la Sra. Herrera tomara posesión de la alcaldía de Almuñécar, en contra de la decisión mayoritaria de los vecinos, dado que fue Convergencia Andaluza la lista más votada en las elecciones municipales del 22 de mayo de 2011.

Han sido tres años en blanco, tres años perdidos para la ciudad, por parte de este gobierno del PP, apoyado en dos concejales hoy reconvertidos en tránsfugas y los ediles de IU, con ideologías antagónicas sólo sustentados en intereses económicos, más el apoyo puntual de los socialistas, que se unieron con el único objetivo de impedir que gobernara el partido que había ganado las elecciones. Han sido tres años de desgobierno Herrera, tres años de incumplimientos y mentiras, sin una actuación que presentar ante los ciudadanos.

Herrera ha abandonado Almuñécar a su suerte; una ciudad que decrece, ha perdido más 2.000 habitantes en 2013, y que se encuentra paralizada. Estamos regidos por un gobierno autista que no tiene un proyecto de futuro; eso sí, ellos están instalados cómodamente en el día a día desde el confort “cinco estrellas” de sus nuevos despachos. Un gobierno que actúa de espaldas a las necesidades de los ciudadanos, lo que se visualiza en largas colas, las que transitan del INEM a las puertas de Cáritas, donde se atiende a diario a más de medio millar de vecinos, en un espectáculo impropio del siglo XXI.

El gobierno Herrera ha roto las expectativas de futuro. Un futuro al que no dejan de poner zancadillas y que costará recuperar, ya que el tejido empresarial local se va deshaciendo. En estos tres años se han perdido 300 empresas o autónomos, con un paro que supera los 4.000 desempleados. Y en vez de reactivar la economía, han centrado su política en la propaganda y actuaciones de maquillaje urbano, muchas de ellas superfluas e innecesarias, sin el más mínimo apoyo al tejido empresarial local. Mientras las empresas locales desaparecen, las obras que se están realizando con cargo al canon de mejora y al canon de infraestructuras, que pagamos a través de unos recargos en los recibos del agua y que superan los 21 millones de euros, las están adjudicando a empresas de fuera. Una inversión que, en mano de las empresas locales, revitalizarían y darían dinamismo a nuestra economía, mantendrían las plantillas y generarían empleo. Por no cumplir, ni siquiera respetan sus campañas de apoyo al comercio local, comprando el nuevo mobiliario del Ayuntamiento fuera del municipio.

Aunque la gran estafa del gobierno Herrera en estos tres años ha sido el mercado de Almuñécar, con el intento, hasta ahora fallido, de derribar el edificio para que se instalase en el solar una gran superficie, con el trasunto de un pelotazo urbanístico con intereses económicos no suficientemente aclarados. La paralización de las obras que se estaban acometiendo, en septiembre de 2011, y el cierre del aparcamiento, un año después, han puesto en riesgo no solo la supervivencia de los concesionarios de los puestos del mercado, sino también la de los negocios del entorno. La firmeza de los concejales de Convergencia Andaluza, más el apoyo del PSOE en el pleno y la presión de los comerciantes, han paralizado el intento de derribar el mercado, aunque sigue en el aire su futuro mercado por la oposición obstinada de Herrera a cumplir los acuerdos adoptados por el pleno del ayuntamiento.

El sector turístico, motor económico del municipio, no ha sido una de sus prioridades. En estos tres años, han sido incapaces de rentabilizar la declaración de Municipio Turístico, ni respaldar los proyectos de la ITS, que han dejado morir haciéndose cómplices silenciosos de la nefasta gestión de IU en la Junta. Aunque más triste ha sido constatar la paralización de los grandes proyectos que había en marcha en 2011.

Sangrante es el desprecio a la consolidación de la planta hotelera de calidad, que tanto trabajo había conseguido captar. El Bahía Fenicia, el primer siete estrellas de España, está en vía muerta y con los inversores a punto de tirar la toalla (si no lo han hecho ya). A pesar de una inversión que generaría varios cientos de puestos de trabajo, las zancadillas de los ediles de IU en el ayuntamiento y la consejería de Turismo, ha dejado a los pies de los caballos esta infraestructura hotelera que hubiera colocado a nuestro municipio en el mapa turístico mundial. O el hotel de cinco estrellas del Cercado de la Santa Cruz, que increíblemente ha sido recurrido por el consistorio en los tribunales, tras ganar los promotores el pleito.

En el capítulo de infraestructuras, la gestión de Herrera ha sido cero. La promesa de que iban a hacer un nuevo Paseo Marítimo en La Herradura, tras propiciar con su rechazo en el pleno la pérdida de los 9 millones aprobados por el gobierno central, ha quedado en agua de borrajas. Lo han cambiado por una fuentecilla y un cambio de acera, más la reiterada tala de decenas de palmeras en el paseo Andrés Segovia. Aunque el ejemplo paradigmático de ineficacia y de promesas incumplidas, son las canalizaciones de riego de la presa de Rules. Tres años en blanco. El silencio cómplice del PP y del PSOE, con un continuo peloteo entre ellos, se ha traducido en una auténtica estafa a los agricultores. Diez años de mentiras, con la pérdida de los 80 millones de euros de fondos europeos, se han traducido en una enorme piscina que provoca las iras de los regantes. Ven cómo los gastos energéticos los llevan a la ruina, mientras el agua se tira al mar sin aprovechamiento alguno.

Un gobierno Herrera que en materia de presupuestos es claramente irreal, ficticio y regresivo en cuanto a las inversiones, con un enorme peso del gasto corriente; han reducido las inversiones reales a porcentajes ridículos. Eso sí, sin mesura ni contención en las partidas destinadas a engordar la Asociación Todo Cultura, vinculada al entramado de los dos tránsfugas, y a los elementos publicitarios y de propaganda, más prolíficos que en las grandes ciudades. En cambio, las asociaciones que no son “de su cuerda” o las asociaciones de vecinos, viven en sus carnes la falta de apoyo a sus iniciativas o necesidades. Eso sí, para organizar fiestas han demostrado gran diligencia, aunque en muchos casos haya supuesto competencia desleal a los propios negocios del municipio.

Mentiras y más mentiras de un gobierno del PP que en la campaña electoral prometió que no subiría los impuestos. Hizo lo contrario el primer año, subiendo el IBI un 10 por ciento. Pésimos gestores, la desidia y el miedo ha caracterizado estos tres años de vida municipal. Desidia en algunos servicios básicos, como la limpieza, aunque eso sí, extremadamente diligentes en el corte y tala de árboles y la pérdida o deterioro de las zonas verdes del municipio. Las denuncias por la tala indiscriminada han sido constantes en estos años. Y el miedo, que está siendo utilizado como arma política. Funcionarios que temen hablar libremente en el ayuntamiento, con comisarios políticos en cada departamento, lo que se ha traducido en una pérdida de calidad democrática, con criterios de restricción de las libertades por parte de Herrera y los socios que la sustentan.

Tres años marcados por el cierre, deterioro de la imagen o el desmantelamiento de algunas instalaciones municipales; con ejemplos sangrantes como el cierre del Acuario, el mayor de Andalucía, el del Loro Sexi, reabierto con la mitad de especies, en ambos casos con el despido injustificado de sus trabajadores; o el desmantelamiento progresivo de Peña Escrita, el abandono de parques públicos o la paralización de las obras de la Escuela de Música, por destacar los más significativos.

Otro de los desatinos de Herrera ha sido destinar los fondos del medio rural, el antiguo PER y los Planes Provinciales, que tradicionalmente se venían destinando a mejoras en el campo, especialmente el arreglo de carriles, los han destinado al maquillaje del arreglo de la Cuesta de la Iglesia o la plaza Kelibia. Unas obras de ornamentación, que en épocas de crisis como la actual son totalmente innecesarias.

Tampoco los jóvenes y la formación han sido prioritarios para el gobierno. Con la creación de una bolsa de empleo, que ha devenido en fraude y manipulación. Con la supresión, durante tres años de los programas formativos de Almuforma, que aportaba cualificación y preparación a casi medio millar de parados. Ahora, a escasos meses de las elecciones intentan justificarse sacándose de la manga un sucedáneo de programa formativo que encubre una fraudulenta relación laboral encubierta en las que no se pagan los salarios a los trabajadores ni las cotizaciones a la seguridad social.

En definitiva, tres años en blanco, tremendamente negativos y perjudiciales para el futuro de Almuñécar. Tres años perdidos, a los que debemos poner punto y final antes de su ineptitud cause más daños irreversibles a nuestra ciudad.


Almuñécar/ Ángel Ortega Fernández. Vocal de la Comisión Ejecutiva Nacional del Partido Andalucista.

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