09/09/2018 | Cartas al director  
 
NADA NUEVO BAJO EL SOL, Y SIN PROTECTOR SOLAR. ACOSO EN ARQUEOLOGÍA.
 
 
Ana Pastor, CRAS arqueología, María Yubero, Apen Ruíz, María Coto, Lara Delgado
 



Hace dos años, en el Raval de Barcelona, en un bar del Carrer Hospital (espacio relacional por antonomasia de la cultura mediterránea) tras salir de una conferencia académica, un grupo de arqueólogas que apenas se conocían entre sí comenzamos a compartir experiencias en torno al acoso, maltrato y las relaciones de poder que habíamos vivido recientemente en el ámbito de las excavaciones. Todas nosotras formábamos parte de un sector muy determinado de la sociedad: mujeres, mayoritariamente de clase media y con estudios en el campo de la prehistoria y arqueología, ninguna llegábamos a superar los 35 años. Compartíamos también la impotencia común hacia a quién dirigirnos y explicarle nuestras historias; se juntaban la falta de información con la vergüenza o el miedo a las represalias. Iniciar una encuesta sería un buen punto de partida para concienciar, pero por nuestras apretadas agendas (en parte relacionado con la precariedad de nuestro sector) se fue postergando hasta que tras otra conferencia nos encontramos con otro grupo de arqueólogas que también estaban interesadas: el Centro Revolucionario de Arqueología Social (C.R.A.S.). Aunque creo que todas querríamos quedar bajo una voz común, un grupo de mujeres y hombres. Sabíamos que en septiembre tendría lugar el encuentro europeo de Arqueología, lo que llamamos “las EAA”en el sector, el principal encuentro anual de la Asociación Europea de Arqueólogos. Se trata del congreso más importante de nuestra disciplina a nivel europeo. Este año tendría lugar en la Universidad de Barcelona bajo el título d“Reflecting Futures” un excelente marco para presentar los resultados a través de una campaña virtual y física, desde abajo. No hemos contado con ningún apoyo institucional, ni financiación, seguramente por falta de tiempo, porque el momento era ahora.
Trabajamos contrarreloj para llegar a tener la encuesta lista antes del verano. En verano es cuando tienen lugar el mayor número de excavaciones programadas y queríamos que la encuesta sirviese para prevenir; que aquellos que habitualmente acosaban supiesen que estábamos abriendo un canal de comunicación. La encuesta se configuró con formularios de Google (en castellano e inglés) y se intentaron generar preguntas que permitiesen crear estadísticas concretas para agilizar su análisis. La difusión fue mayoritariamente a través de las redes sociales y en diferentes páginas de arqueología, e incluso a través de los canales de difusión de la Asociación Europea de Arqueólogos. Tratamos la vía universitaria pero no conseguimos apoyo de ningún tipo. Los objetivos principales eran: clasificar los datos por género, edad, relaciones de poder, situación, consecuencias y universidades. Además, se añadía un espacio para relatar todo aquello que se desease comentar. Los testimonios han sido la parte más dura a nivel emocional de este trabajo. Nunca lo olvidaremos. Desde aquí agradecemos a aquellas mujeres y hombres que se tomaron su tiempo para responder a la encuesta.
Nada nuevo bajo el sol, el género masculino acosa en casi un 90% de casos y los individuos que acosan son en su mayoría personas que ocupaban un puesto de poder por encima del acosado (70%). Se trata de individuos con una formación académica de alto nivel, licenciados, doctores, personas que no solo dejan su impronta en lecciones en aulas; sino que escriben libros, artículos, salen en los medios en alguna ocasión. Personas que supuestamente están al servicio de la sociedad, cuyo trabajo se desarrolla a través de fondos públicos; personas que forman a otras personas en etapas incipientes de su pensamiento crítico. Personas que son o se han convertido en un referente en la Academia. La mayor parte de los casos tienen lugar en las universidades que ofrecen grados de arqueología (Complutense, Barcelona y Granada), ya que concentran buena parte de las excavaciones programadas. La arqueología de gestión también registra casos de acoso, pero en menor medida, alrededor del 75% tienen lugar en el ámbito público. La gran mayoría de universidades tienen protocolos de acoso, pero se desconocen o no están adaptados al contexto arqueológico en todas sus dimensiones (trabajo de campo). Nosotras nos inspiramos en campañas y grupos de trabajo realizados en Reino Unido, que llevan años trabajando con datos y creando protocolos de actuación (Respect - http://www.bajr.org/BAJRGuides/44.%20Harrasment/Sexual-Harassment-in-Archaeology.pdf). Hay iniciativas similares en otros países como Chile (Mesa de Trabajo sobre Acoso Sexual en el Ámbito Sexual Arqueológico (https://www.facebook.com/Malarqueologia/) o Bélgica con (Pay ta Truelle) (https://payetatruelle.tumblr.com/). El hecho de que en un 89% de casos no haya consecuencias legales es un indicador de la necesidad de crear e introducir estos protocolos en nuestras fronteras de manera inmediata e involucrar a los alumnos desde su entrada en la universidad.
Esto es solo el comienzo de un proceso en el que tendremos que trabajar todas para que estas situaciones comiencen a minimizarse. Una gran parte de las personas afectadas ha tenido un sentimiento de frustración y desamparo; los hay que han dejado la profesión o la asignatura o han tenido que recibir ayuda psicológica. Un gran porcentaje tiene interiorizado este acoso, como si formase parte del ADN de cualquier excavación o centro universitario. Un asesoramiento legal podrá conducirnos a conectar a aquellas personas que han experimentado episodios de acoso en los mismos lugares, por si en el futuro quieren realizar un denuncia conjunta. Habrá que trabajar en los sentimientos de vergüenza o culpa, ya que muchas respuestas indicaban no haber padecido acoso pero sí haberlo visto en repetidas ocasiones a otros compañeros; una encuestada respondió que sus compañeros no solo no la ayudaron sino que la culpabilizaron.
Cuando pensamos en cómo atajar este problema miramos a Europa y pensamos en cómo crear un sistema unitario para prevenir, denunciar y combatir el acoso en todas sus formas en la profesión. ¿Cómo fracturar las cadenas de poder? No debemos olvidar el contexto neoliberal en el que se mueven las universidades públicas, un contexto donde las relaciones de igualdad son una entelequia y donde existe una diferencia por sexos para acceder a puestos de responsabilidad: el mundo académico no entiende de conciliación social o familiar. Notamos la ausencia esta mañana, durante la presentación de resultados en la Sesion 744 en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona), de algunas de las figuras más relevantes en la arqueología de género en nuestro país, una rama de arqueología que busca una reinterpretación del registro arqueológico; todo ello a un nivel meramente académico. La arqueología tiene esa dualidad: despacho-campo que supone una fractura en la profesión en sí misma, ya que sigue sin conectar con los problemas sociales del momento. ¿Se ha querido invisibilizar este movimiento? Los cambios tendrán que llegar a nivel global, y situar el acoso en arqueología en el mapa es solo un punto de partida. El futuro será también buscar las formar de curar las heridas que generan y que parece, no quieren ser oídas por las principales voces de esta disciplina en España.
Gracias a las personas que apoyaron esta iniciativa y aquellas que nos advirtieron que teníamos que andarnos con cuidado. Decir también que este proyecto no ha recibido ninguna subvención ni ayuda. Noches de insomnio y horas de trabajo nos avalan. El informe estadístico final se publicará en abierto en cuanto lo podamos terminar e interpretar.

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