La cirugía implantológica del futuro ya es presente a través de la IA, la digitalización y la cirugía robótica
“Estamos en el umbral de una segunda revolución en la Odontología: la primera fue la osteointegración, y ahora es la digitalización total del flujo de trabajo clínico”
La cirugía implantológica vive una profunda transformación impulsada por la digitalización, la inteligencia artificial y los nuevos sistemas de navegación quirúrgica. Escáneres intraorales, planificación 3D, cirugía guiada y robótica están redefiniendo la práctica clínica y la experiencia del paciente, en un contexto en el que la precisión y la previsibilidad se han convertido en pilares esenciales de la odontología moderna.
Así lo explica la Dra. Laura Torrecillas Martínez, experta en odontología digital y docente en la Facultad de Odontología de la Universidad de Granada (UGR), quien asegura que el sector se encuentra “en el umbral de una segunda revolución en la Odontología: la primera fue la osteointegración; esta es la digitalización total del flujo de trabajo clínico”, afirma. En el Congreso de la Periodoncia y Salu Bucal, SEPA Granada 2026, se celebra hoy una intensa sesión en la que se disecciona la cirugía implantológica del futuro, con sendas mesas que moderan la Dra. Torrecillas y el Dr. José Nart, expresidente de SEPA y catedrático de Periodoncia en la Universitat Internacional de Catalunya (UIC)
Según señala la experta de la Universidad de Granada, el paradigma actual ya no consiste únicamente en colocar implantes, sino en “planificar, guiar, monitorizar y documentar cada intervención con una precisión que antes era impensable”. Tecnologías como el CBCT (tomografía computarizada de haz cónico), los softwares de planificación tridimensional o la impresión de guías quirúrgicas han dejado de ser herramientas reservadas a clínicas avanzadas para convertirse, en su opinión, en “el estándar de práctica responsable”.
La especialista destaca, además, el cambio de expectativas por parte de los pacientes, cada vez más familiarizados con los entornos digitales. “El paciente llega a la consulta esperando ver su tratamiento en pantalla antes de que empiece. Esa expectativa ya no es negociable”, subraya.
Tres tecnologías, una misma meta
En este nuevo escenario conviven actualmente tres grandes sistemas: la cirugía guiada estática, la navegación dinámica y la robótica. Aunque presentan diferencias técnicas, Torrecillas considera que forman parte de “tres generaciones de la misma idea: llevar el plan digital a la boca del paciente”. Aunque su implantación todavía se encuentra en una fase temprana, debido a la elevada inversión necesaria y la curva de aprendizaje de los profesionales, no son tecnologías excluyentes, sino complementarias dentro de la evolución digital de la implantología.
La cirugía guiada convencional se basa en una guía fabricada previamente a la intervención y destaca por su reproducibilidad y menor coste inicial, especialmente en casos de complejidad moderada. La navegación dinámica, por su parte, permite rastrear en tiempo real el instrumental quirúrgico, ofreciendo al profesional una visualización tridimensional durante la operación, algo especialmente útil en anatomías complejas o zonas de riesgo. En cuanto a la robótica, permite ejecutar cirugías con precisión submilimétrica, reduciendo la variabilidad asociada al pulso humano.
Menos miedo y mayor seguridad
Uno de los aspectos que más destaca la Dra. Torrecillas es el impacto directo de estas herramientas sobre la seguridad clínica y la experiencia emocional del paciente. Por ejemplo, los sistemas de cirugía guiada reducen considerablemente la desviación angular respecto a la cirugía convencional (se sitúa por debajo de 3°, frente a 8–12° en cirugía a mano alzada), mejorando el posicionamiento protésico y disminuyendo complicaciones a largo plazo.
Sin embargo, Torrecillas asegura que el principal beneficio no es únicamente técnico. “Cuando el paciente ve el plan en 3D, entiende lo que va a pasar. Además, cuando la intervención es más corta y predecible, se recuperan antes”, explica. En este sentido, sostiene que “la ansiedad preoperatoria disminuye de manera significativa cuando el paciente puede visualizar su propio caso y comprender el procedimiento”.
La planificación digital también permite identificar con precisión estructuras anatómicas sensibles, como el nervio dentario inferior o el seno maxilar, algo que la experta andaluza considera “irreemplazable” en términos de seguridad clínica.
Formación y cambio de mentalidad
Pese a las ventajas, la incorporación de estas tecnologías todavía plantea desafíos para muchos profesionales. Para la Dra. Torrecillas, el principal obstáculo no es técnico, sino cultural. “El mayor reto no es la tecnología: es el cambio de mentalidad”, afirma.
Algunos clínicos perciben el software como una barrera entre el profesional y el paciente, aunque esa resistencia puede superarse mediante una formación progresiva y bien estructurada. En cuanto a la curva de aprendizaje, varía según el sistema utilizado, siendo más rápida en cirugía guiada convencional y más compleja en navegación dinámica o robótica.
Respecto a la inversión económica que deben hacer las clínicas dentales para incorporar todos estos recursos, la experta de la UGR defiende que el análisis no debe centrarse únicamente en el coste inicial, sino en el valor clínico y estratégico que aportan estas herramientas: “menor número de revisiones, mayor previsibilidad y reducción de complicaciones”.
Inteligencia artificial y odontología personalizada
La inteligencia artificial será, según esta especialista, uno de los grandes motores de la implantología en los próximos años. De hecho, ya forma parte de los softwares actuales mediante sistemas automáticos capaces de identificar estructuras anatómicas en segundos. El siguiente paso será la planificación predictiva basada en miles de casos clínicos, el biotipo óseo y los parámetros protésicos del paciente.
En el medio plazo, la IA será el copiloto del implantólogo: no tomará decisiones clínicas, pero procesará datos de CBCT, modelos digitales, historial del paciente y parámetros oclusales para presentar opciones optimizadas. “El clínico sigue siendo quien decide; la IA, el analista que nunca se cansa”, resume la profesora de la UGR.
Además, se prevé un futuro marcado por sensores de oseointegración en tiempo real, sistemas de seguimiento por imagen de baja radiación y protocolos de mantenimiento completamente personalizados. “La implantología del futuro será tan individualizada que el concepto de protocolo estándar quedará obsoleto”, sostiene la Dra. Torrecillas, que ve al dentista del futuro como un “director de una orquesta digital”. A su juicio, “dominar la técnica manual seguirá siendo imprescindible (ningún software reemplaza el criterio clínico ni la experiencia real), pero deberá sumarse la capacidad de leer datos, planificar en entornos 3D, dialogar con sistemas de IA y liderar equipos multidisciplinares”.
El ‘despertar’ de las universidades
Ante esta perspectiva, la Dra. Laura Torrecillas lanza un mensaje directo al ámbito académico. “Es urgente adaptar la formación universitaria a la nueva realidad tecnológica de la Odontología” y, advierte, “no podemos formar odontólogos del siglo XXI con currículos del siglo XX”.
Desde su labor docente en la Universidad de Granada, esta profesora defiende la incorporación de la odontología digital desde las primeras etapas formativas y recalca que herramientas como el escáner intraoral o la planificación 3D ya no representan el futuro, sino el presente de la profesión.
Pese al avance tecnológico, la especialista insiste en que ninguna innovación podrá sustituir el componente humano de la profesión. “La tecnología nos hace más precisos; la humanidad nos hace mejores clínicos”, concluye.















