El Centro de Prevención de Riesgos Laborales (CPRL) de Granada ha celebrado en la mañana de hoy, 15 de octubre, la jornada técnica 'El riesgo sísmico en los lugares de trabajo. Medidas de prevención y de protección', que ha analizado cómo prevenir accidentes laborales ante un terremoto: desde la preparación de los centros de trabajo y la actuación durante el seísmo, hasta la identificación de posibles daños y riesgos antes de retomar la actividad.
Según ha informado el delegado del Gobierno de la Junta de Andalucía en Granada, Antonio Granados, que ha asistido a la apertura de la jornada junto al delegado de Empleo, Javier Martín Cañizares, la iniciativa responde a la necesidad de trasladar al ámbito laboral la formación y las medidas preventivas frente al riesgo sísmico, una cuestión que ha cobrado especial relevancia en la provincia tras el enjambre de terremotos registrado a mediados del pasado mes de agosto.
Aunque en las últimas semanas se han abordado estos riesgos en otros ámbitos, la jornada ha puesto el foco en las particularidades de los entornos de trabajo y en la protección de las personas trabajadoras antes, durante y, especialmente, después de un terremoto. La sesión ha contado con la asistencia de unas cuarenta personas, entre representantes empresariales y sindicales, delegados de prevención, profesionales de la seguridad y salud laboral, y otros agentes vinculados a la prevención de riesgos. El programa técnico ha contado con la participación de dos especialistas que han abordado tanto los factores que determinan los daños de un terremoto como los riesgos laborales que pueden surgir cuando, una vez pasado el temblor, se intenta recuperar la normalidad.
La primera ponencia, impartida por Mercedes Feriche, responsable del Área de Prevención del Instituto Andaluz Universitario de Geofísica y Prevención de Desastres Sísmicos, ha analizado por qué los terremotos pueden provocar daños de distinta gravedad y qué factores influyen en sus consecuencias. Entre ellos figuran el tamaño del seísmo, la proximidad del foco, las características geológicas del terreno, la geometría de la cuenca y la topografía, además de la vulnerabilidad de los edificios e infraestructuras.
La especialista también ha abordado la utilidad de los estudios de riesgo sísmico y de los escenarios de daño para planificar las emergencias. "Aunque no es posible predecir cuándo se producirá un terremoto, sí se pueden reducir sus consecuencias mediante el conocimiento del comportamiento del suelo, la aplicación de la normativa de construcción y la preparación de las personas para reaccionar de forma adecuada", ha advertido la experta. Estos aspectos se han trasladado a la elaboración de mapas de riesgo sísmico para los planes de emergencia.
Peligros ocultos
La segunda parte de la jornada se ha centrado en una fase especialmente delicada: la vuelta a la actividad tras un terremoto. Bajo el título 'Cuando todo parece estar en su sitio. Riesgos laborales después de un terremoto', Adoración Delgado, ingeniera en Edificación y asesora técnica del CPRL de Granada, ha expuesto los peligros que pueden ocultarse tras la aparente estabilidad de un edificio.
Las tareas de reparación, rehabilitación o demolición de inmuebles dañados pueden entrañar riesgos graves como fallos estructurales, derrumbamientos progresivos, fugas de gas o electricidad y atrapamientos. Por ello, durante su ponencia ha analizado las precauciones necesarias antes de intervenir en una edificación afectada, entre ellas la evaluación técnica previa por profesionales, el corte seguro de los suministros y la adopción de medidas de estabilización y apuntalamiento cuando sean necesarias.
La sesión ha incidido asimismo en la importancia de respetar los protocolos de seguridad y de paralizar los trabajos cuando exista un riesgo grave e inminente, "evitando que las prisas por recuperar la actividad productiva se antepongan a la integridad de las plantillas", ha advertido Delgado. La prevención, la coordinación entre los agentes implicados y una adecuada planificación de las intervenciones resultan fundamentales para evitar que un terremoto dé lugar a nuevos accidentes durante las tareas posteriores.
El interés suscitado por esta formación ha motivado la organización de una segunda edición de la jornada, prevista para el próximo 26 de noviembre, con la que se dará continuidad al abordaje de un riesgo "que requiere preparación técnica, protocolos claros y una respuesta coordinada en los lugares de trabajo", según han subrayado ambas expertas.
