En una nueva inspección el dÃa 3 de diciembre de 2018 para comprobar si la situación de los animales habÃa cambiado, el Seprona comprobó no sólo que no habÃa cambiado sino que habÃa empeorado. Dos de los caballos habÃan muerto, las instalaciones seguÃan igual de sucias y los animales no habÃan recibido asistencia veterinaria.
La Guardia Civil además hizo las gestiones oportunas para que el caballo y los asnos que aún vivÃan fueran cedidos a una asociación protectora de animales.