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La justicia determina que el Gran Hotel Cortijo de Andalucía pueda abrir sus puertas la próxima Navidad.

“Resistir habrá sido vencer”

Entrevista íntegra Trinitario Betoret y visita por el Hotel Cortijo de Andalucía

El Juzgado de lo Contencioso Administrativo nº 2 de Granada, ha fallado con fecha de 2 de diciembre de 2019, a favor del Complejo Residencial Salud y Natura S.A., contra la resolución dictada por el Pleno del Ayuntamiento de Almuñécar, el 15 de junio de 2018, que poniendo fin al expediente de revisión de oficio, acordaba la nulidad de la licencia de obras concedida a la citada mercantil el 28 de junio de 2005, representada por el empresario Trinitario Betoret, para la construcción del Gran Hotel Cortijo de Andalucía en el Cercado de la Santa Cruz.

El fallo anula todas las resoluciones recurridas, por considerarlas “no conformes a derecho”, y añade que no se puede tener a un ciudadano durante tantos años de pleitos, cuando se ha partido de una premisa que llega de una concesión administrativa válida.

Casi 15 años después de que se concediera esa licencia y comenzaran las obras del que iba a ser uno de los hoteles emblema de la Costa de Granada, por ser un establecimiento de “salud y bienestar”, tal y como lo describe su promotor, Trinitario Betoret, hoy hemos tenido el placer de hablar con él en exclusiva, para anunciarnos que el fallo del Contencioso Administrativo ha sido favorable, “y que ya nada debe impedir que nuestro hotel resurja y lo que está desde hace 12 años al 80% de ejecución, pueda acabar para la próxima navidad, si Dios quiere, abierto al público y hecho una realidad”.

Hoy Trinitario Betoret estaba emocionado pero exultante. Sentía que su “infinita paciencia y mayor esperanza”, se ha visto recompensada por fin, con una sentencia favorable que atesora como un regalo muy deseado por él, por toda su familia, y por todos los que “yo sé que estaban de nuestro lado, buscando soluciones a lo que era un sin sentido”.
A lo largo de un grato paseo por las entrañas del hotel y por sus maravillosos jardines, Trinitario nos ha mostrado todos los detalles del sueño de su esposa Sara, “que fue la que me motivó a iniciar este proyecto, porque sabía que un hotel de salud era muy necesario para muchas personas”.

Durante media hora, este empresario emprendedor, valga la redundancia, que con tantos proyectos quiso ayudar a que Almuñécar creciera turísticamente, nos ha mostrado los muebles apilados en las salas que serán restaurantes. Los colchones que tendrán que cambiar porque ya no están tan adaptados como lo estaban entonces, la maquinaria de ayuda geriátrica, grúas, elípticas, andadores… todos celosamente embalados y guardados junto a lavadoras, sillas, mesas, escritorios y un sinfín de cosas más.

En el “salón de embajadores” suena música clásica que se deja escuchar por todo el hotel dando calidez a los muros vacíos y a las paredes en un blanco deslucido por los años, en las que se pueden leer los metros, o la categoría dada a cada una de las estancias. Detrás de una puerta desde la que se divisa todo el hall del hotel, se oculta una biblioteca con muchos libros en sus estantes, fotos familiares, un escritorio maravilloso y dos sofás de capitoné bien usados. “Aquí es donde nos hemos encerrado noches y noches buscando una solución. También es el lugar en el que me inspiro y me concentro para no tirar la toalla.” La música, los libros y sus profundas creencias le han ayudado a seguir luchando por lo que él y toda su familia consideraban justo. “Ahora en el nuevo PGOU, el equipo de Gobierno ratifica el uso hotelero para esta parcela, lo que es muy positivo para que retomarlo todo sea más fácil, pero es que es como debía ser”.

En los jardines todo muestra un cuidado mínimo pero suficiente “para evitar que después de tantos años las plantas no se comieran al hotel”. El foso para las piscinas, el jardín de frutales, la zona de chiringuito, de relax, el jardín de bambú… y un sinfín de hermosos rincones señalizados con la dedicación que van a tener.

Por último, Betoret nos recuerda que este complejo también albergará la sede de la Escuela Internacional de Hostelería, “porque entendemos que la buena formación y una aptitud adecuada es imprescindible en los jóvenes que quieran trabajar en hoteles y restaurantes, sabiendo dar un buen servicio”.

Aunque Trinitario Betoret no haya perdido ni un instante su sonrisa y su porte positivo y optimista, su mirada está curtida en interminables reuniones con unos y con otros, idas y venidas a la Junta de Andalucía, al Ayuntamiento de Almuñécar, a los juzgados, a urbanismo, turismo, medioambiente… Ha hecho varias presentaciones de su hotel en obras al 80% para que no cayera en el olvido de las administraciones. Ha ido cambiando las banderas se su fachada con el objetivo de no perder la esperanza. Nunca lo ha hecho, los suyos no le han dejado desfallecer y tirar esa toalla que amenaza al que se siente derrotado.

Hoy nos ha regalado esta exclusiva y nos despide emplazándonos hasta el próximo cambio de banderas -“que será en breve”- y a la fiesta de fin de año de 2020, fecha en la que espera abrir las puertas del Gran Hotel Cortijo de Andalucía, porque “resistir habrá sido vencer”.

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