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Encarnación Moya Melguizo, Francisca López Vaca y Antonia García Caballero, reciben el premio “Paquita Ruiz” 2019



Como cada año al aproximarse la Navidad, en la sede de Convergencia Andaluza se hace entrega de los premios “Paquita Ruiz”, en recuerdo a la que fuera concejal andalucista en Almuñécar, mujer trabajadora y luchadora, que falleció de forma repentina cuando aún le quedaba mucho por dar y recibir.

Pero la vida es como es y cada año, ya van 17, “Las Entreverás” – asociación de mujeres de la cual era fundadora- y su partido, Convergencia Andaluza, hacen un reconocimiento al esfuerzo, labor y dedicación de otras muchas mujeres del municipio que han destacado por su trayectoria personal, familiar y social.

Tanto Encarnuchi López, presidenta de la asociación, como Juan Carlos Benavides, han expuesto con cariño y emoción, el porqué de estos premios y los méritos y cualidades de las tres mujeres que hoy han tenido el honor de recibirlo.

SEMBLANZAS DE LAS PREMIADAS.

ENCARNACIÓN MOYA MELGUIZO nació, según el registro, un 10 de enero de 1937. Natural de Almuñécar, sexitana pura, nació donde hoy casualmente nos encontramos para hacerle este homenaje, en la puerta de Granada. Toda su infancia transcurre aquí mismo, donde a pesar de los años que le tocaron vivir llenos de durezas y dificultades ella siempre decía: nosotros acostarnos sin comer, nunca. También es el lugar donde comenzaron sus juegos, amistades, enseñanzas y vivencias que le grabaron esa sonrisa que tiene.
Al llegar la juventud, se apuntó a la Sección Femenina: balonmano, siendo una jugadora excelente y reconocida. Aquí nacen también los años de aprendizaje en el arte de la costura en el taller de su tía Dolores, siendo desde ese entonces las agujas las encargadas de darle hilos e hilos a su vida y marcarla para siempre. Una vez aprendido todo lo que tenía que aprenderse, se independizó de su tía y empezó a coser para las casas, que podían permitírselo de Almuñécar
Pasa el tiempo y como todos los mortales, se enamoró y conoció a él que a día de hoy es y sigue siendo su marido, Don José Eduardo Linares López. Con él tuvo una vida llena de alegría y aventuras que ha durado 56 años (que ya son años) y los que quedan todavía por vivir. Fruto de ese amor nacieron dos hijos uno con el nombre de José Carlos y el otro Raúl, por ese entonces no vivían en la calle Nueva, sino que estaban como la Guardia Civil, de un lado para otro, hasta que ya por fin se asentaron definitivamente en su hogar en la calle que todo e! mundo conoce. Ya ubicados, a vida sigue su camino llena de risas, alegría y felicidad compaginando su trabajo como modista, costurera, taquillera en el cine de verano Auditorium y de La Herradura junto a su marido, madre, vendiendo mantelerías, sábanas y muchas más cosas.
También fue una de las primeras en organizar la famosa cruz de mayo de la calle Nueva que siempre ganaba los concursos junto a sus vecinas Lola (La Calistra), Filo, Frasquita, Ana María (Las Figueréa) y Teresica (La Puchera).
Hasta que por desgracia de la vida la pérdida de su segundo hijo Raúl, le dio un golpe del que ninguna madre se puede recuperar jamás, pero en contraposición la vida también le dio a sus dos nietos Raúl (al que le costaba llamar al principio cuando ni siquiera andaba) y Hugo, que fueron los encargarlos- de darle de nuevo la alegría que le caracteriza y de devolverle la felicidad.
A día de hoy cuando pensamos en Encarna Moya, siempre se nos viene a la cabeza la figura de una mujer fuerte, decidida, llena de alegría, entregada para cualquier cosa, dispuesta a ayudar a todo aquel que lo necesite, valiente, abuela de familia, orgullosa de los suyos y hacemos bien en pensar eso, porque lo es. Siempre ha sido una mujer muy reconocida en este pueblo y siempre lo será así que démosle un fuerte aplauso de parte de todos nosotros a esa mujer tan maravillosa.

FRANCISCA LÓPEZ VACA nace en el año 1931. Ella era lavandera de algunas familias de Almuñécar, como la familia Contreras entre otras. Ella dice que su hija Carmen y Rafael nacieron por aquella época y que le dio leche a Rafael, por eso ellos dos se decían hermanos de leche.
Se casó muy joven y tuvo 9 hijos, de los que ha estado muy pendiente y ha ayudado muchísimo. Como anécdota cuenta que cada año, la familia Galiana les regalaban mantecados en las Navidades.
Trabajó en el Restaurante el Vizcaya cuando su marido tuvo un accidente cayendo por un terraplén. Sus hijas mayores trabajaban allí y ella empezó a ayudar para que sus hijos pequeños estuvieran mejor.
Cuando se iban a las cañas sus hijas mayores se quedaban con los peques y ella decía eso de "Pasas más hambre que un burro en las cañas”. Ya viuda y casadas las tres mayores , ella siempre siguió cuidándoles.
Siempre que podía se apuntaba a los viajes que organizaban los andalucistas y su mayor ilusión asistir a la escuela de mayores de Los Marinos.
También ha participado en carnavales y en el “pucherico de las comadres”. Es una mujer sacrificada, trabajadora, cariñosa y muy buena madre.

ANTONIA GARCÍA CABALLERO nace en el año 1939 y desde muy pequeña (a los 10 años) tiene que ponerse a trabajar en el campo. Por las noches su padre le puso a alguien para que pudiera enseñarla a leer y escribir.
La primera vez que fue a trabajar al campo, el dueño al verla tan pequeña le dijo: "Te voy a pagar medio jornal ", pero cuando al pasar el día vio todo lo que hizo, se pensó que había que pagarle un jornal completo y así lo hizo.
Se casó muy joven y tiene 4 hijos. Ha luchado y trabajado siempre muchísimo para que sus hijos tengan una vida mejor que la suya. A todos les ha dado sus estudios.
Hay varias cosas que son su mayor ilusión y alegría: Está siempre dispuesta a ayudar en todo, a veces se queda con niños que no son sus nietos, si alguien lo necesita. A su casa van a comer toda la familia siempre. Le gusta leer muchísimo. Pero sobre todo le encanta sembrar, cuidar su huerto, y además en la temporada de las aceitunas ir a recogerlas. Ella es así, una persona dispuesta a todos y para todo, dando todo su amor.

En resumen, tres mujeres de Almuñécar y La Herradura que han sido, son y serán un ejemplo “por su dedicación y esfuerzo cuando todo era muy difícil para ellas, compartiendo sus complejas vidas en la época de pocos recursos en la que les tocó vivir, con la ayuda desinteresada a los demás”.

Enhorabuena a todas.

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