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Opinion/ Del Coronavirus al Coronaruina. La nueva anormalidad.

Opinión/ Emilio González Pavesio. Almuñécar.
A la terrible tragedia humana producida por la pandemia del COVID 19, por la que sólo en España hemos perdido desgraciadamente a más de 20.000 personas, le seguirá otro drama social y económico de magnitudes catastróficas nunca antes conocidas, excepto por las generaciones que sufrieron la guerra civil, los aterradores años de la postguerra y después levantaron el país, que son precisamente y mayoritariamente a los que este virus se está llevando, dejándonos además el dolor de no poder despedirlos como se merecían.

El "desconfinamiento" que nos permitirá volver a salir a la calle e intentar retomar las actividades laborales y profesionales, nos dará de bruces una verdadera bofetada de realidad, y lo que se denomina coloquialmente por los gobiernos y medios de comunicación como "nueva normalidad", desgraciadamente no será así, porque aunque sí será una situación nueva, en ningún caso será normal.

Pues no es normal tener un negocio cerrado y tener que pagar impuestos, aunque algunos te los aplacen, ya que nunca se recuperaran los ingresos perdidos de esos periodos, no es normal que se creen falsas expectativas a través de divulgar la posibilidad de obtener créditos a bajo interés para que las PYMES y las familias puedan sobrevivir a este "sunami", cuando la burocracia y la letra pequeña hace que no te los concedan, no es normal que las moratorias de las hipotecas no fluyan de forma más ágil y eficaz, no es normal que se retrasen los pagos a los trabajadores afectados por los ERTES, no es normal que estos ERTES puedan suponer la ruina de las empresas si no se modifican sus obligaciones permitiendo que los trabajadores se reincorporen progresivamente a medida que la demanda aumente, no es normal nada de lo que está pasando...

¿Tan difícil es de entender por parte de los políticos, por cierto los únicos que tienen garantizados sus ingresos, que ninguna empresa, ningún autónomo, ninguna familia, que por esta situación sobrevenida de la que ninguno de ellos es responsable, si no tienen ingreso alguno no pueden atender ningún compromiso de pago?.

Si no hay ingresos no se pueden pagar impuestos, ni cuotas de autónomos, ni hipotecas, ni los gastos de comunidad, ni la luz, ni el agua, ni nada..., más allá de los ahorros que cada uno pueda tener hasta que se le agoten, eso el que los tenga que son minoría, y la gran mayoría una vez alcanzada en la "desescalada" la fase de "el confina ruina", se encontrarán al borde de la penúltima fase "el confinahambre", y de ahí ya al abismo provocado por la desesperación.

Las vidas humanas perdidas por desgracia no se pueden recuperar, pero el drama social y económico se puede atenuar, y para ello tanto la Comunidad Europea, como todos los gobiernos de cualquier ámbito territorial, y por supuesto también los bancos, tienen que actuar ya con decisiones valientes, ágiles y efectivas, no vale ni la propaganda política ni la de los bancos, sólo vale facilitar ingresos inmediatos (sin burocracia, ni letra pequeña) a los que la situación sanitaria les impide obtenerlos a través de su actividad económica habitual.

Resulta imprescindible en estos momentos que todas las administraciones púbicas de nuestro país reduzcan al máximo tanto el exceso de cargos públicos existentes, como el innumerable e innecesario "ejercito" de asesores improductivos cuyo único objetivo es mantenerlos en calidad de "red clientelar" al servicio del partido político de turno, y tienen que hacerlo tanto por razones económicas, como por solidaridad, para recuperar su propia credibilidad y en definitiva por decencia moral, si aún les queda.
Sólo así estaremos en condiciones de exigirle a la CE que urgentemente inyecte recursos a fondo perdido (aunque sea poniendo "la máquina de imprimir billetes a funcionar"), a los estados miembros para que estos los hagan llegar a sus ciudadanos con inmediatez, aún están a tiempo de salvar la ruina y el hambre de sus ciudadanos, si no lo hacen no nos sirven, ni la CE, ni los gobernantes a los que se supone que están ahí para solucionar los problemas de sus ciudadanos.

Queda poca esperanza y poco tiempo, aprovéchenlo, no esperen a que sea demasiado tarde.

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