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Opinión/ El virus de una oposición repugnante

Por Paco Morgan. IU Almuñécar

El coronavirus ha demostrado lo débiles que somos como sociedad. A nivel sanitario y a nivel económico, este virus ha puesto en jaque a decenas de países con un alto poder económico y sanitario. Pero, ante todo, ha demostrado lo mezquina y repugnante que es la derecha española, capaz de usar repetidamente argumentos falsos, que ellos saben que son falsos, para dañar al gobierno de España. Intentaré hacer un resumen de sus mentiras y calumnias.
El gobierno reaccionó tarde
Esta frase sería asumible, pero solo si el mismo que la dice culpara al noventa por ciento de los gobiernos de reaccionar tarde.
Quienes dicen eso no hicieron ni una sola propuesta antes de que el gobierno declarase el estado de alarma. Por esos días, aun después de haberse declarado el estado de alarma, la presidenta de Madrid decía que no sabía cómo cerrar Madrid.
Ningún gobierno creía, con los datos de entonces, que el virus fuese tan peligroso. Y tampoco lo creía ningún líder de la oposición.
El gobierno fue de los primeros en reaccionar si tenemos en cuenta cuántos muertos había en cada país el día que declararon confinamiento o medidas similares.
El gobierno tenía que haber prohibido el 8M
Esta frase es razonable si quienes la dicen sostienen que esa misma semana el gobierno tenía que haber prohibido los partidos de fútbol, el transporte urbano, las misas y todos los actos públicos… Pero quienes dicen eso son los mismos que querían mantener la Semana Santa o achacaban a una mala gestión de Ada Colau la suspensión del Mobile Congress en Barcelona.
El 8M se celebró en toda España, no sólo en Madrid. Y en todo el mundo, no sólo en España. Si el 8M fuese responsable de una mayor extensión de la pandemia, esta se habría extendido por todo el mundo y todos los gobiernos serían responsables.
El número elevado de muertes demuestra la mala gestión del gobierno
El número elevado de muertes se ha dado en países que tienen en común varias cosas: competiciones deportivas de alto nivel con miles de aficionados, turismo a gran escala, grandes concentraciones urbanas con transportes públicos sobreutilizados, aeropuertos con miles de usuarios y población envejecida.
Gobiernos de derecha y de izquierda se han mostrado impotentes para evitar una alta mortalidad asociada a un virus nuevo sobre el que los científicos desconocen casi todo.
Las medidas adoptadas por el gobierno, en especial un confinamiento duro, han sido alabadas por las autoridades sanitarias internacionales.
El Gobierno ha dejado morir a los ingresados en las residencias
Esto es una calumnia infame que sólo la pueden sostener sinvergüenzas sin escrúpulos.
La gestión de las residencias ha estado en manos de las comunidades autónomas en todo momento. Lo único que ha hecho el gobierno ha sido darles dinero y autoridad para poder intervenirlas si lo creían necesario.
La decisión de no derivar enfermos de residencias a los hospitales ha sido una decisión exclusiva de las comunidades autónomas.
Es verdad que si todos los enfermos de las residencias se hubiesen enviado a los hospitales, estos habrían colapsado en las grandes ciudades. La solución más razonable era llevar personal médico y aparatos sanitarios a las residencias. Pero eso era costoso, y las comunidades autónomas no lo hicieron. Y siguen sin hacerlo.
El confinamiento se ha hecho mal y la desescalada peor
En este tema, la crítica es legítima y oportuna. Todo el mundo puede tener su criterio sobre los paseos, las restricciones a la actividad deportiva, el cierre de los parques, la apertura o el cierre de los sectores no esenciales, el cierre o no de los colegios, las fases de la desescalada.
De hecho, en cada país se ha hecho de una forma aunque en casi todos ha habido elementos comunes.
Es seguro que en esas decisiones se han cometido errores por ir demasiado rápido o demasiado lento.
Lo que no se puede sostener es pedir una medida y criticarla cuando se aplica.
Lo que no se sostiene es pedir una cosa y la contraria.
Lo que no se puede hacer es criticar las franjas horarias y luego no modificarlas cuando te han dado permiso para hacerlo.
El gobierno ha mentido con las cifras de fallecidos
Todas las cifras que ha manejado el gobierno han sido proporcionadas por las comunidades autónomas.
Los diferentes criterios de cada comunidad a la hora de atribuir causas de mortalidad o a la hora de establecer la fecha en que se comunica cada fallecimiento han dado lugar a problemas de comunicación que no se han gestionado bien.
Este es un problema que se ha dado a nivel internacional ya que no hay un criterio unánime sobre cómo contabilizar los muertos de una pandemia en ausencia de test o autopsias generalizadas.
El gobierno ha sido torpe con las medidas de protección individual
El gobierno ha sido engañado en la compra de mascarillas. Es cierto. Igual que todas las comunidades autónomas gestionadas por la derecha. Igual que decenas de países con gobiernos de distinto signo.
Han faltado elementos individuales de protección para los sanitarios. Es cierto. Pero las competencias de Sanidad están en manos de las Comunidades Autónomas. Estas son las encargadas de contratar personal, de construir hospitales, de comprar batas y mascarillas… Todo lo que hace que la sanidad funcione mejor o peor depende de las Comunidades Autónomas.
La prueba más evidente es que todas las comunidades autónomas han comprado mascarillas. Luego, era de su competencia.
El gobierno tenía que haber decretado la obligatoriedad de las mascarillas al principio
Eso es discutible. Podría haber producido un grave problema obligar a la población a llevar unas mascarillas que no había y que la industria española era incapaz de producir en las cantidades necesarias.
Ningún país europeo ha sido capaz de surtir a la población, al principio de la pandemia, de las mascarillas necesarias.
El gobierno tenía que haber hecho test a toda la población
Los científicos han reiterado que hacer test a toda la población no tiene ninguna utilidad y puede ser contraproducente porque las personas que han dado negativo pueden infectarse al día siguiente y hacer su vida normal creyendo que no tienen el virus.
Ningún país tiene capacidad para hacer cincuenta millones de test en unas semanas. Un dato: el total de test hecho en todo el mundo es inferior al número de habitantes de nuestro país.
Si alguna comunidad autónoma pensaba que esa era una buena medida, podría haber hecho test a toda su población. Nadie se lo impedía y nadie se lo impide. Todavía están a tiempo.
El gobierno ha hundido la economía
La economía se ha hundido en todos los países afectados por la pandemia.
Un país que depende del turismo ha tenido y tendrá más problemas que otro que depende de un poderoso sector industrial.
El gobierno ha tomado medidas para proteger a los inquilinos, a los trabajadores, a los autónomos y a los empresarios.
Es la primera vez en la historia de España que un autónomo cobra por la disminución de sus ingresos.
Las medidas económicas tomadas por el gobierno han sido exitosas y alabadas por todos los organismos internacionales.

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