Los vecinos de Murtas, a través de la Asociación “Contraviesa Murteñaâ€, llevan desde hace varios años haciéndose eco de lo que consideran como una “injusta e indebida destrucción de su patrimonio arquitectónicoâ€.
Murtas se asienta en las laderas de las sierras de esta comarca, con grandes pendientes y estrechas callejuelas. Esta localidad posee una despejada panorámica sin obstáculo alguno sobre el paisaje que se abre hacia el Mediterráneo. Por su ubicación a las faldas del Cerrajón, Murtas se emplaza en una empinada cuesta.
En el siglo XVII, cuando se comenzó a preparar el terreno para la construcción de la Iglesia Parroquial, se hicieron de manera especial grandes muros y terrazas a su alrededor. Estos muros que rodean la iglesia de Murtas y otros edificios públicos se cubrieron con sillares de roca tallada que se dispusieron en forma de asientos para descanso de los habitantes del pueblo.
En el lavadero de la localidad existen 38 de estos sillares paralelepÃpedos de roca caliza. Fueron extraÃdos mediante labores de canterÃa en las faldas del Cerrajón y acarreados en recuas de bestias hasta el pueblo. Un esfuerzo que hicieron nuestros antepasados con sus propias manos para embellecer y dotar de originalidad a este pintoresco pueblo.
Hay mucha variedad en este tipo de rocas talladas: asientos individuales, mampuestos de forma cuadrada o esquineros colocados en los bordes de los murallones. La idea del muro delimitador del espacio entre el balate y la calle, en La Alpujarra, se ve enriquecido en Murtas por la presencia de numerosos asientos de sillerÃa. Se trata de una muestra de singularidad en la arquitectura vernácula.
Desde la Asociación Contraviesa Murteña piden que sea reconocida: “estos sillares se alinean con la idea tradicional del espacio urbano como un punto de reunión, tertulia y descanso de vecinos, trabajadores y caminantes. Son muros muy distintos a los vallados tejanos que se construyen actualmente con postes de madera sujetos entre pilares de cemento. Estos no cumplen con la cultura ni la estética de la comarca y lo han señalado estudiosos de la arquitectura alpujarreña como Donald Gray. Los muros de piedra sin vallado y con sillares de piedra sà que lo hacen y son una muestra de esa esencia que no debemos dejar que se pierdaâ€.
Desde la Asociación Contraviesa Murteña se quiere lanzar un alegato para dar a conocer estas rocas centenarias, labradas a mano por los antiguos habitantes de Murtas y distribuidas por la plaza del Ayuntamiento, de la Iglesia, el puente del barranco y el lavadero de la localidad. Señalan, con gran pesar, distintas agresiones sobre este tipo de patrimonio, entre las que se cuenta eliminar los sillares, arrojarlos al escombro y sustituirlos por respaldos de cemento. Piden que sean restituidas y no tratadas como ruinas: “No solo es patrimonio de los vecinos de Murtas, sino de todos los alpujarreños que han ido viendo su arquitectura perderse entre mares de materiales de construcción alejados de cualquier producción local y artesanalâ€.
