Cien tractores, los autorizados por la Subdelegación del Gobierno, acompañados por más de trescientos manifestantes a pie, han recorrido este jueves, 29 de enero, las principales calles de Granada capital en una tractorada convocada por ASAJA, COAG, UPA y Cooperativas Agroalimentarias de Granada, en el marco de las movilizaciones que se desarrollan a nivel nacional en unidad de acción contra el acuerdo UE-Mercosur, la reforma de la PAC post 2027 y en defensa de la soberanía alimentaria.
La movilización, que ha transcurrido bajo la lluvia con normalidad, ha partido poco después de las 10:00 horas desde el polígono El Florío y ha recorrido las calles de la capital: avenida de Andalucía, avenida de la Constitución y Gran Vía de Colón, donde se ha realizado una parada a las puertas de la Subdelegación del Gobierno, continuando por Reyes Católicos, con parada en el Ayuntamiento de Granada, calle Recogidas y finalizando a las 13:30 horas en la glorieta de Neptuno como estaba previsto.
En las dos paradas efectuadas se ha entregado la 'Tabla Reivindicativa'. Además, durante la parada en la Subdelegación del Gobierno se ha llevado a cabo una acción simbólica: el despliegue de una pancarta de papel con el mensaje 'Gobiernos venden acuerdos, el campo alimenta' y sacos de paja esparcidos delante, con intención de quemarla, aunque la Policía no lo ha permitido, para denunciar el trato injusto que recibe el campo pese a su carácter estratégico. Los agricultores y ganaderos han coreado mensajes como 'Por el futuro del campo', 'Nuestra salud es lo primero', 'Igualdad de trato', 'Queremos que se escuche al sector' y 'El campo no se vende, el campo se defiende'.
La protesta se ha desarrollado bajo el lema 'Moneda de cambio hoy, inseguridad alimentaria mañana' para significar que agricultores y ganaderos están siendo utilizados como moneda de cambio en acuerdos comerciales negociados a sus espaldas, que no solo comprometen la viabilidad y rentabilidad de sus explotaciones sino que ponen en riesgo la seguridad, la calidad y la garantía alimentaria del conjunto de la ciudadanía.
Frente a esta amenaza se reclama una PAC fuerte y con presupuesto suficiente que mantenga sus pilares esenciales (ayudas directas y desarrollo rural) y garantice la continuidad de las explotaciones, el relevo generacional y la cohesión territorial. Al mismo tiempo, se denuncia que el sector enfrenta problemas estructurales que dificultan la actividad diaria, como el aumento continuado de los costes de producción ─especialmente fertilizantes y energía─, la escasez de mano de obra, las campañas de recolección y la excesiva burocracia.
El sector sigue rechazando el acuerdo UEMercosur en su forma actual, que genera competencia desleal y pone en riesgo la producción local afectando a productos como la carne de vacuno, los cítricos, la miel o incluso el olivar. Otro acuerdo UE-Marruecos que extiende sus beneficios arancelarios a productos agrícolas y pesqueros procedentes del Sáhara Occidental con etiqueta del país alauita ha consumado, además, el golpe al campo español, especialmente a la provincia de Granada por el impacto directo sobre frutas y hortalizas, contraviniendo incluso al Tribunal de Justicia de la Unión Europea que declaró nulo el acuerdo. En este contexto, se entiende que se ve amenazado no solo el campo sino la seguridad, la trazabilidad y la calidad de los alimentos que llegan a la mesa del consumidor, lo que refuerza la urgencia de políticas coherentes y responsables a nivel europeo y nacional.
